
Si pediste presupuestos para una página web, seguramente recibiste números muy distintos para lo que parecía el mismo trabajo. No es casualidad: “una página web” puede ser desde una plantilla con tu logo hasta un sistema a medida con tienda, panel y conexiones con otros sistemas. Esta guía explica qué factores mueven el precio para que puedas comparar propuestas de igual a igual.
1. El tipo de sitio
Es el factor que más pesa. A grandes rasgos, hay tres categorías:
- Landing page: una sola página con un objetivo concreto, ideal para campañas. Es la opción más acotada.
- Sitio institucional: entre cinco y quince secciones (inicio, servicios, nosotros, contacto, etc.). Es lo que necesitan la mayoría de las pymes y profesionales.
- Tienda online: catálogo, carrito, pagos y envíos. Suma complejidad porque maneja dinero, stock y logística.
2. Plantilla o diseño a medida
Una plantilla es más barata porque el diseño ya existe; el trabajo es adaptarla. El problema es que tu sitio se parece al de muchos otros, suele cargar código que no usás (y que lo vuelve lento) y está pensado para un negocio genérico, no para el tuyo.
Un diseño a medida cuesta más porque se piensa desde cero: estructura, textos y pantallas para tus clientes. A cambio, obtenés un sitio más liviano, distinto de la competencia y diseñado para convertir visitas en consultas.
3. Funcionalidades
Cada función agrega horas de desarrollo y pruebas. Las más comunes:
- Panel para editar contenido por tu cuenta.
- Reservas o turnos online.
- Versiones en otros idiomas.
- Integración con Mercado Pago, un CRM o un sistema de gestión.
- Área privada para clientes.
Antes de pedir presupuesto, conviene separar lo imprescindible de lo que puede sumarse en una segunda etapa. Lanzar antes y mejorar después suele ser la mejor inversión.
4. Textos, fotos y SEO
Muchos presupuestos no incluyen el contenido, y es lo que más demora los proyectos. Preguntá si la propuesta incluye redacción, optimización de imágenes y SEO técnico (títulos, metadatos, datos estructurados, velocidad). Una web que no está preparada para Google es una vidriera en una calle sin gente.
5. Lo que viene después
El precio de lanzamiento no es el único costo. Sumá dominio, hosting, renovaciones y mantenimiento (actualizaciones de seguridad, copias de respaldo, cambios menores). Pedí que te los detallen por separado para saber cuánto vas a gastar por año.
Cómo comparar presupuestos
Para que dos propuestas sean comparables, verificá que respondan lo mismo:
- ¿El diseño es propio o una plantilla?
- ¿Cuántas secciones y qué funcionalidades incluye?
- ¿Quién escribe los textos y quién consigue las fotos?
- ¿Incluye SEO técnico y medición con Google Analytics y Search Console?
- ¿El dominio y el código quedan a tu nombre?
- ¿Cuánto cuesta mantenerlo por año?
En InvadX respondemos esas seis preguntas por escrito en cada presupuesto, con un precio cerrado. Si querés uno para tu proyecto, contanos qué necesitás.